Por Jenchy Suero.- El trabajo hace digno al ser humano, sobre todo si ese trabajo tiene transcendencia mas aya de la persona que lo realiza. Cuando el trabajo cruza la barrera del individuo, el lugar donde se aloja es en el espacio que pertenece a toda una sociedad que asume como legado la acción que desarrolló una persona y la hace suya, la acoge y la tiene como patrimonio.

La comunicación deportiva, específicamente la narración del béisbol otoño invernal del país y de grandes ligas no tendrán su trabajo; quien siente la falta es esta sociedad a la que le pertenece el talento, la preparación, la capacidad creativa y profesional que en tantos momentos transmitió grandes emociones en la narración deportiva a todo el mundo, desde una cabina de transmisión de cualquier Play, como lo hizo por décadas,  Ricardo Noboa Fiallo (Ricky Noboa)

La pelota como deporte y negocio perdió, ya no tendrá a uno de sus mas emocionantes narradores, porque el decidió no volver a la cabina de transmisión de cualquier estadio de béisbol dominicano.

Ricky Noboa, es uno de los mas emocionantes y motivadores narradores de todos los tiempos que hemos tenido, ademas de sus orientaciones, informaciones, ilustraciones acostumbradas en cada transmisión donde mostraba el nivel, la capacidad, preparación y conocimiento del juego, su historia, personajes, atletas etc.

Ricky, no es un narrador común, es un profesional de una memoria prodigiosa, las computadoras de muchos dominicanos han sido la fuente de re-afirmación de sus aseveraciones, pertenece a la vieja escuela del estudio, la investigación y la formación cultural con la que había que contar para poder pertenecer al selecto grupo de narradores con los que le toco iniciar; de ahí su alta calificación.

Como todo comunicador formado, Noboa sabe bien, que el béisbol es emoción y pueblo, por eso lo hizo magistralmente, con todo el respeto al publico, cargándolo de palabras propias de nuestra cultura popular, que lo mantendrán presente en cualquier esquina, colmadón, patio, hogar, casa, estadio, centro deportivo, gua-gua, carro de concho, barbería, cafetería, tarantín, escuela de beisbol, sala redacción, emisoras de radio, canales de televisión, oficina publicas y privadas. ,

Por todo esto digo que, Ricky no estará en la cabina de transmisión de un estadio de nuestro principal deporte; pero en ninguno de sus terrenos se podrá decir: !Play Ball!, sin que despues que un bateador haga un swin sin darle a la pelota, y que alguien, en cualquier lugar del territorio dominicano, diga: !le tirooo! o que  al momento de presentar la calidad, trayectoria y éxito de cualquier jugador, no se mencione la palabra “estampa”, como se deja de decir al momento de poncharse un bateador: “Se lo llevaron”.

Todos estos términos entraron a la popularidad de la narración deportiva, incluso con palabras propias de su nivel cultura como son la de: “balde y estampa”, que no pertenecen a la jerga del pueblo y él las puso de boca en boca. Este comunicador creo su sello, muy diferente, cuando otro grande decía: “bien atrás, bien atrás”, este dice magistralmente y emocionalmente: “profundo, profundo, profundo”.

Díganme, quiero iniciar este párrafo preguntando: Ricky se retiró de la narración deportiva?, creo que se retiro de ejercer la acción de narrar, pero el espectador de béisbol lo hará por él en cada swint, cada streke, cada cuadrangular, al momento de reconocer la calidad de un bateador. Los  profesionales los extrañaremos por su buena dicción, entonación, palabras, términos y frases que ponen de manifiesto sus sabiduría.

Por esto y mas digo: Ricky, no se retiró.