Por Ricky Noboa.- Mis primeros pasos fuera de la formación doméstica los caminé en el Colegio Calasanz por espacio de 14 años.  Los padres escolapios, bajo la rectoría del Rev. Padre Jesús Gómez, marcaron nuestras vidas con enseñanzas bien hechoras de asumir nuestros compromisos ciudadanos con el sentir cristiano; el “Cristo” encarnado en los principios morales y camino a seguir en nuestras realizaciones, pero jamás como vehículo de prebendas y proyecciones falsas.

Ese “Cristo” que se lleva por convicción, no por conveniencia, ese “Cristo” de una vida terrenal humilde y pudorosa que no negoció los valores que sustentan la dignidad humana; el “Cristo” del perdón, pero también el que tomó el látigo contra los mercaderes del templo y los tildó de sepulcros blanqueados. Nuestra reflexión del Dios hecho hombre, para entregar Su carne por amor y alcanzar la vida eterna de Su espíritu.

Un propósito, un sentido y una razón por la cual vivir, evitando así un vacío espiritual que representa Su ausencia por no buscarlo, porque ni las posesiones ni el éxito podrán llenarlo.  Escuchemos este llamado: “Sé que tienes mucho que hacer, perdona que te haya tomado tanto tiempo, pero no podía esperar más sin dejarte saber que TE AMO y que te espero.  Tu amigo fiel, Jesús de Nazaret”.  Feliz y próspero año 2023 en Cristo para todos los dominicanos, amigos, y sobre todo, la familia.