Por Juan TH.- El gobierno del presidente Luis Abinader lucha contra la corrupción. No hay dudas. La transparencia caracteriza su gobierno. No tengo dudas. Pero el sistema de justicia del país está concebido para la corrupción, no para impedirla, a pesar de que la Constitución y las leyes garantizan condenas a los que se enriquecen ilícitamente desde el Estado.

Ha pasado más de un año desde que se instaló el nuevo gobierno, más de un año que el Ministerio Público adquirió ciertos niveles de independencia con la designación de la ilustre magistrada Miriam Germán como procuradora general de la República. Pero no es suficiente, por más que ella quiera y por más que el presidente quiera llevar a la cárcel a los prevaricadores, será, más que difícil, imposible.

Fiscales, jueces y policías siguen dominando la justicia. Y ellos no están para hacer justicia, al contrario, están para impedir que se haga justicia. Es una contradicción, pero es la verdad. Para que el Ministerio Público actúe de forma independiente, era, y es necesario, producir transformaciones radicales, terminar con el mal que subyace en su interior. (Árbol que nace torcido jamás su rama endereza).

El PLD los formó y los designó a fiscales y jueces en sus puestos; una gran cantidad milita en ese partido o tiene simpatía. Los vimos haciendo campaña electoral a favor de los candidatos de ese partido durante 16 años. por lo tanto, a la llegada del PRM al poder había que barrer con la mayoría, incluyendo los de las “altas cortes”. De igual manera la reforma policial debió hacerse paralelamente con urgencia.

Como no funciona la justicia, los corruptos del PLD, que deberían estar presos hace tiempo y tirar la llave al mar muerto, se pavonean por las calles, dando declaraciones de prensa, presentándose como santos y santas pretendiendo volver al poder seguros de que nada les pasará mientras la justicia sea la misma que ellos construyeron para su beneficio. La mejor muestra de lo que digo es que al expresidente Danilo Medina no lo han llamado ni siquiera para tomarse un cafecito con Miriam Germán o Yeni Berenice. Al parecer Danilo es intocable, al igual que muchos otros. Las “vacas sagradas” del PLD están en sus capillas, pero sin arder, saboteando las acciones del Gobierno y desacreditándolo con fines electorales.

Al ritmo que van las cosas, terminará el presente mandato presidencial y no veremos a los corruptos en la cárcel condenados con el carácter de la cosa irrevocablemente juzgada. A pesar de doña Mirian, a pesar del presidente Abinader y de dos o tres fiscales, jueces y policías, me temo que no habrá justicia, que la impunidad seguirá reinando. No confío en la justicia dominicana. Una justicia muy lenta para los poderosos, pero rápida como un rayo para los débiles.

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