Desde la era de Lilís a finales del siglo XIX y siguiendo hasta nuestros tiempos en pleno siglo XXI, el comportamiento de la corrupción y la impunidad entre políticos y empresarios en el país, ha sido el mal mas terrible que ha tenido que vivir y enfrentar la sociedad dominicana y el que tendrán que romper las nuevas autoridades del gobierno electo del PRM y su presidente Luis Abinader. Quien deberá responder ante el clamor de la sociedad, con “decisión y determinación”, es el presidente electo, para de esa forma cumplir con una de sus principales promesas de campaña, “de que habrá una justicia independiente del poder ejecutivo”.

Y como hemos visto el accionar del presidente del Salvador Nayib Bukete, eso es lo que necesita nuestro país.  

Estableciendo una justicia independiente con un ministerio publico, encabezado por un procurador(a) General de la República con autoridad e independencia al igual que sus fiscales, que sean capaz de someter a la justicia a todo aquel ex-presidente, Ministros, funcionarios públicos y unos que otros empresarios que hayan cometido actos de corrupción durante el ejercicio de sus funciones, incluidos todo tipo de compras y contrataciones en cualesquiera de los gobiernos del PLD, en estos últimos 16 años.

Decisión y determinación, serán las claves presidente Abinader, para contener la hemorragia de la corrupción y la impunidad gubernamental que tanto daño les ha causado a nuestra sociedad, de manos de cientos de pollitos y personas corruptas allegadas a ellos, que en definitiva, son quienes nos han dejado sin ningunos de los principales problemas básicos de la Nación resueltos, salvo el de ellos, sus familias y sus allegados a las esfera del poder con cargo a la corrupción.

 

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