Los momentos difíciles son los que han demostrado el peso que tienen los dominicanos ausentes en la economía local. La pandemia del COVID-19 y la crisis reputacional del turismo de 2019 han sido dos de los episodios recientes que han marcado su presencia en el ámbito interno.

Entre enero y octubre de este año los dominicanos ausentes han enviado remesas por un total de 7,346.9 millones de dólares, casi 1,000 millones de dólares más de lo que mandaron a sus familiares en ese mismo periodo del año pasado, según los datos que maneja el Banco Central de República Dominicana.

Si bien el primer mes tras declararse la pandemia del COVID-19 ocurrió un fuerte retroceso en el envío de las remesas familiares, a partir de mayo crecieron con fuerza los despachos de dinero desde el exterior hacia el país. La caída puntual de abril tuvo que ver, sobre todo, con el gran impacto de los confinamientos en los mayores emisores de remesas familiares hacia República Dominicana: Nueva York desde Estados Unidos e Italia y España.