El Presidente Luis Abinader, en su discurso de inicio del periodo, no necesito hacer gala de una pieza de oratoria extensa, tampoco apeló a un largo enunciado de proyectos y realizaciones, en una exposición relativamente breve, 48 minutos, el discurso de inauguración más corto en la historia democrática del país, supo esbozar los puntos más importantes de su agenda inmediata, sin demagogia, destacando la gravedad de la situación, fue un discurso preciso y contundente en temas de gran interés nacional como es la institucionalidad, la transparencia y la corrupción.

Luis Abinader enfrenta simultáneamente varias crisis como es la pandemia del Covid 19, que recibe con una curva exponencial de contagiados y fallecidos, una crisis económica y social derivada de la pandemia y conectada con la crisis global y además recibe una crisis institucional con una corrupción que ha hecho metástasis en el cuerpo social porque de lo que se trata es que en al anterior gobierno se creó una estructura mafiosa de funcionarios, familiares y empresarios. Lo digo ahora y lo dije cuando estaban en el poder.

Un Presidente Abinader empoderado del escenario, con una adecuada gestualidad y entonación, transmitió optimismo, confianza, unidad y anunció que se reuniría con todo el liderazgo político.

La pandemia es sin lugar a dudas el punto principal, aplanar la curva y garantizar que no colapse el servicio sanitario, el Presidente enumero una serie de pasos, pero si no cuenta con la cooperación de todos y la disciplina en el cumplimento de los protocolos sanitarios el camino va a ser más largo y difícil.

La economía también es importante, el Presidente presentó planes, que bueno recordó el escandaloso aumento del endeudamiento público del pasado gobierno, sin el país recibir los beneficios correspondientes, lo peor de todo fue el cambio en la composición de la deuda de un 70% multilateral y bilateral en 2012, cierra con un 70% en Bonos Soberanos.

Es inevitable seguir cebando la bomba del endeudamiento, frente a la caída de los ingresos tributarios y las divisas, para evitar una hambruna y estimular los sectores productivos; llegara la hora de los ajustes y las reformas estructurales para garantizar la sostenibilidad de la deuda.

El Presidente habló de las relaciones exteriores, de seguridad, educación, pero a nuestro juicio el punto más contundente es el relativo a la institucionalidad, la impunidad y la corrupción.

Es cierto que todos los Presidentes se han referido al tema en sus discursos inaugurales, la diferencia en este caso es que Abinader cumplió con su promesa de designar una Procuradora independiente y que mejor figura que la honesta, capaz y experimentada Jueza Mirian German Brito, de paso fue un desagravio por el ultraje sufrido de parte del Procurador títere Jean Alain Rodríguez y su jefe Danilo Medina.

Son muchos los retos que enfrenta Luis Abinader y su equipo de gobierno, cuatro pandemias simultaneas y sin embargo no renuncia a las reformas, a desmontar instituciones redundantes o inútiles, a poner punto final a la impunidad pasada y advertir a sus funcionarios que no permitirá actos de corrupción y actuara en consecuencia.

En esas tareas, especialmente recuperar la institucionalidad degradada, someter a los corruptos y hacer un gobierno decente, chocara con fuertes obstáculos internos y externos, pero el Presidente nunca debe olvidar que las mayorías votaron por la esperanza de un cambio y de un punto final al saqueo de los dineros públicos que resta recursos a los programas para superar la pobreza.

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