El presidente Luis Abinader advirtió hoy que la dureza de sus palabras sobre el asesinato de una pareja de esposos en Villa Altagracia era “un aviso a todos y a todas” de que en República Dominicana ya no cabía la impunidad ni la arbitrariedad.

“En este país no caben ya la impunidad, la arbitrariedad ni el abuso. Para nadie, ni con nadie”, dijo el presidente Luis Abinader.

El presidente Abinader dijo que toda la fuerza del Estado estará al servicio de la gente para garantizar sus derechos y nunca para arrebatárselos.

Joel Díaz y Elizabeth Muñoz fueron asesinados por una patrulla policial la noche del martes, cuando regresaban de un culto evangélico por la altura de Villa Altagracia.

No hay palabras, pero tampoco hay derecho.

Aun con el dolor en el alma y la indignación que siento, les puedo asegurar que no voy a tolerar de ninguna manera que nadie esté por encima de la ley, ni que pueda usarla a su antojo.

Esta triste noticia me reafirma aún más en mi compromiso irrenunciable de una reforma policial que sea integral, que se rija por protocolos éticos, y que la lleve a ser un cuerpo que cuide y proteja a todos los ciudadanos dominicanos.

Una actuación policial desproporcionada y fuera de los márgenes de la ley daña la convivencia pacífica y erosiona la credibilidad de nuestras instituciones.

He dado instrucciones inmediatas al ministro de interior y policía para la cancelación de estos agentes y para que sean enviados a la justicia, donde deberán responder de sus actos. También le he pedido que preste todo el apoyo y la ayuda necesaria a las familias de las víctimas.

No podemos deshacer el daño causado, pero sí les puedo asegurar que se hará justicia.

En este gobierno la vida humana es sagrada. Y no vamos a tolerar que la violencia nazca de las propias fuerzas que deben combatirla.

Quiero dejar claro también que la dureza de mis palabras es un aviso a todos y a todas.

En este país no caben ya la impunidad, la arbitrariedad ni el abuso.

Para nadie, ni con nadie.

Toda la fuerza del estado estará al servicio de la gente, de su gente. Para garantizar sus derechos y nunca para arrebatárselos.

Desde aquí, y de la manera más solemne de la que soy capaz, les digo que no están solos. Que tienen con ustedes a todo el pueblo dominicano, y por supuesto, a su Presidente.

Pido a todo el pueblo dominicano que ore conmigo para darles paz y consuelo a estas familias que hoy sufren este inmenso dolor.

Que Dios bendiga al pueblo dominicano.

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