Corinna Larsen ha relatado que los 76 millones de dólares (67,1 millones de euros) que recibió de Juan Carlos I fue un regalo en reconocimiento por «cuánto signifiqué para él». Sayn-Wittgenstein, más conocida en España como Corinna Larsen, ha concedido una entrevista a la BBC en la que también habló sobre la controvertida cacería de elefantes en África en la que participó con el Monarca español.

Juan Carlos I, que hace unas semanas abandonó España para instalarse en los Emiratos Arabes Unidos, se había encariñado con los hijos de Larsen durante su relación romántica con ella entre 2004 y 2009 y, años después -en 2012-, ella viajó a Botsuana con el entonces jefe del Estado para participar en el safari, pese a que sostiene que no le apetecía ir: «No tenía ganas de ir en ese viaje. Sentía que el Rey Juan Carlos intentaba que volviera con él y yo no quería dar una impresión errónea. Casi tuve premoniciones sobre este viaje», dijo Corinna, que el próximo mes tiene que  declarar como investigada ante el juez de la Audiencia Naciona Manuel Garcia Castellon por sus relaciones con el excomisario Jose Manuel Villarejo.

El 13 de abril de 2012, el Rey se cayó en su tienda de campaña y se rompió una cadera, lo que motivó que el periplo trascendiera a los medios de comunicación, y sus posteriores disculpas públicas. Después de estos hechos, el Rey le habría transferido 76 millones de dólares, la mayor parte del supuesto regalo de 100 millones de dólares que el difunto rey de Arabia Saudí había hecho a Don Juan Carlos, movimientos que investiga la Fiscalía suiza. Los fondos se depositaron en una cuenta bancaria en Ginebra manejada desde una fundación panameña. Corinna Larsen ha intentado justificar en la emisora pública británica por qué aceptó semejante cantidad de dinero: «Estaba muy sorprendida porque obviamente es un regalo enormemente generoso. Diré, sin embargo, que habíamos tenido conversaciones en 2011 sobre su deseo de gestionar su testamento en vida. Empezó a hablar sobre su muerte y lo que quería dejar en su testamento», añadió.

«También mencionó que quería ocuparse de mí, pero no discutimos cantidades. Le preocupaba que su familia no respetara su voluntad», explicó Larsen, y agregó que recibió el dinero después de que su apartamento en Mónaco fuera registrado, siempre según su versión.

La BBC ha señaló que en una declaración al fiscal suizo, Corinna dijo que cree que el Rey le dio el dinero por amor. «Creo que fue un reconocimiento por cuánto signifiqué para él, por cuánto significó (el hijo) para él. Era gratitud por haberle cuidado durante sus peores momento», afirmó. Insistió en que el Rey no intentaba esconder o lavar el dinero al dárselo a ella, incluso a pesar de que en 2014 el Rey Emérito le había pedido que le devolviera el dinero.

Por otro lado, Larsen afirmó que ella no sabe “si ese dinero es ilegal”, pero que si las investigaciones en marcha así lo acreditaran, “debería devolverlo”. Añadió que “en ese caso, todos tienen que devolverlo todo (…) me parece extraordinario es que estén convirtiendo 40 años de modus operandi de una empresa familiar en un foco sobre una persona. Y esa persona soy yo… Porque habrá cientos de cuentas en otras jurisdicciones”.

Una fiesta en febrero de 2004

Según relata el reportaje de la BBC, el Rey Juan Carlos I y Corinna Larsen se conocieron en una fiesta de caza en febrero de 2004. Ella cuenta que el Rey tenía problemas con su escopeta: “Yo sé bastante sobre eso, por lo que le podía explicar qué era lo que fallaba”, relata. “Creo que quedó bastante sorprendido”. En su extensa entrevista, Corinna Larsen contó que estuvieron «hablando por teléfono durante unos meses”. Añadió que “La primera cita fue a principios de verano. Siempre nos reíamos mucho. Conectamos de inmediato en muchas cosas y teníamos muchos intereses en común: la política, la historia, la buena comida, los vinos. Yo vivía en Londres, acababa de emprender mi propio negocio de consultoría».

«Y era madre soltera de dos niños. Así que nos encontrábamos en Madrid en una casita de campo dentro de la finca (del Pardo) y viajábamos juntos. El primer año fue más difícil porque yo estaba muy ocupada y él tenía una agenda completa, pero me llamaba hasta diez veces al día. Quiero decir, inmediatamente se convirtió en una relación muy fuerte, profunda y significativa», admitió. Larsen puntualizó que le preguntó al Rey Juan Carlos cómo encajaría esta amistad con su esposa, la Reina Sofía.

«Dijo que habían llegado a un acuerdo para representar a la Corona, pero que tenían vidas totalmente diferentes e independientes -añadió-. Y el rey acababa de salir de una relación de casi 20 años con otra mujer que también ocupó un lugar muy importante en su corazón».

En el año 2009, el padre de Larsen recibió una visita del Rey para decirle que estaba muy enamorado de ella y que tenía intención de casarse con la experta en consultoría, aunque esto requería tiempo, según relató. «Quería que mi padre supiera que iba en serio conmigo», dijo. Aunque la relación terminó, agregó, ellos siguieron siendo amigos, en parte porque -afirmó- el rey tenía una buena relación con los hijos de ella.

Años después, tras el safari, «desde el momento en que regresé de ese viaje quedé bajo una vigilancia total», contó Larsen. «Fue el principio de una campaña para pintarme como una Wallis Simpson, una Lady Macbeth, una suerte de personaje maligno que llevó a este maravilloso hombre por el mal camino en este viaje durante una gran crisis económica», añadió. Después del viaje africano, Larsen alegó que empezó a recibir «una atención no deseada» del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), y que el primer objetivo fue su apartamento en Mónaco.

En 2012, según contó Larsen, recibió una visita en Londres del entonces jefe de inteligencia española, Félix Roldán.«Dijo que lo enviaba el rey. La primera advertencia era que no hablara con la prensa. Dijo que si no seguía las instrucciones, no podía garantizar mi seguridad física ni la de mis hijos», añadió.

 

 

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